Abstinencia de marihuana
La retirada de marihuana es el conjunto de síntomas mentales, emocionales y físicos que pueden aparecer al dejar de usarla tras un uso habitual. En el DSM-5 se describe como el síndrome de retirada por cannabis. Aunque no suele ser peligroso para la vida, puede afectar de manera significativa la vida cotidiana y es una señal de posible trastorno por uso de cannabis. Reconocer los síntomas y buscar ayuda profesional puede facilitar la recuperación y prevenir recaídas.
Qué es la retirada de marihuana
La retirada de marihuana se produce cuando el cuerpo y el cerebro se han acostumbrado a la presencia continua de THC (tetrahidrocannabinol), el principal componente psicoactivo de la planta con potencial de dependencia. Al reducirse o suspenderse el consumo de productos que contienen THC, pueden aparecer síntomas desagradables que reflejan el desequilibrio temporal entre el cuerpo y la ausencia de la sustancia.
¿Qué tan común es la retirada?
En un análisis que incluyó a más de 23.000 personas, se observó que aproximadamente el 47% de las personas que usaban marihuana de forma regular experimentan algún síntoma de retirada. Estos datos destacan que la retirada no es rara entre quienes han tenido consumo frecuente. se ha documentado que los niveles de THC en la marihuana disponibles han ido aumentando en las últimas décadas, lo cual podría hacer que el fenómeno sea más frecuente en la población general.
Síntomas y causas
¿Cuáles son los síntomas de la retirada?
Los síntomas más comunes de la retirada de marihuana suelen incluir, en su mayoría, manifestaciones de naturaleza emocional y física:
- Irritabilidad, enojo y posible creciente antagonismo.
- Nerviosismo y ansiedad.
- Inquietud o sensación de estar con la mente en constante alerta.
- Pérdida de apetito que puede conllevar descenso de peso.
- Estado de ánimo deprimido.
- Insomnio o dificultad para dormir.
- Sueños perturbadores o pesadillas frecuentes.
Entre los síntomas menos comunes, pero posibles, se encuentran manifestaciones físicas como:
- Dolores de cabeza.
- Náuseas y vómitos.
- Sudoración excesiva.
- Dolor abdominal.
- Temblores o sacudidas corporales.
Estos síntomas no suelen representar una amenaza para la vida, pero pueden ser extremadamente incómodos y afectar significativamente el bienestar diario y las funciones normales.
En general, los síntomas de retirada suelen empezar dentro de las primeras 24 a 48 horas tras dejar o reducir de forma sustancial el consumo de marihuana tras un uso intenso y prolongado. La intensidad de los síntomas típicamente alcanza su punto máximo alrededor del tercer día. La duración varía según la cantidad de marihuana consumida previamente y otros factores individuales.
¿Qué causa la retirada?
La retirada obedece a mecanismos neurobiológicos complejos y a la interacción de múltiples factores. Aunque aún se estudian todos los detalles, se sabe que intervienen, entre otros, los siguientes aspectos:
- Cambios neurobiológicos inducidos por el THC, que alteran la función normal de los sistemas de recompensa y estrés del cerebro.
- Factores genéticos y epigenéticos que pueden influir en la vulnerabilidad a la dependencia y a la retirada.
- Factores ambientales y sociales que afectan el consumo y el proceso de abstinencia.
- Presencia de condiciones de salud mental o de otros trastornos por uso de sustancias que pueden complicar la retirada.
- Tendencias de personalidad y la forma en que cada persona responde al estrés.
- La forma de consumo: la retirada se produce cuando el cerebro reconoce la ausencia de THC tras un uso regular.
En términos simples, la retirada aparece cuando el cuerpo y el cerebro han desarrollado tolerancia y, en consecuencia, dependencia. La tolerancia implica que se requieren dosis mayores de THC para lograr los mismos efectos, mientras que la dependencia implica que el cuerpo necesita la sustancia para evitar síntomas de abstinencia. Al disminuir brusca o significativamente la ingesta, se desestabiliza el equilibrio y emergen los síntomas característicos.
Factores de riesgo
No todas las personas que consumen marihuana experimentarán retirada al dejarla. Sin embargo, ciertos factores elevan la probabilidad de presentarla y, en algunos casos, de que la retirada sea más intensa:
- Uso diario de marihuana.
- Uso de marihuana más potente o prácticas como el dabbing, que implican concentrados de THC con niveles que pueden llegar a ser muy altos (por ejemplo, hasta 80%).
- Co-uso de tabaco junto con marihuana.
- Presencia de otros trastornos por uso de sustancias.
ciertas condiciones de salud mental pueden predisponer a sufrir una retirada más severa. Entre ellas se incluyen:
- Trastornos afectivos (como depresión y manía),
- Trastornos de ansiedad,
- Trastornos de la personalidad,
- Trastorno de estrés postraumático (TEPT).
Diagnóstico y pruebas
¿Cómo se diagnostica la retirada?
No existe una prueba de laboratorio específica para confirmar la retirada de marihuana. El diagnóstico se realiza principalmente a través de la clínica: se identifica si se presentan tres o más síntomas de retirada dentro de una semana tras una reducción notable o suspensión del uso de marihuana. En ocasiones, el profesional puede solicitar análisis de sangre o pruebas complementarias para descartar otras condiciones que pudieran explicar los síntomas.
El diagnóstico correcto es crucial, ya que la retirada puede indicar, en muchos casos, la presencia de un trastorno por uso de cannabis (CUD, por sus siglas en inglés). Este reconocimiento orienta sobre la necesidad de abordar de forma más amplia el consumo y las conductas relacionadas.
Manejo y tratamiento
¿Qué tratamiento existe para la retirada?
La retirada por sí misma, sin complicaciones, suele requerir poco manejo médico específico. Sin embargo, existe la posibilidad de necesitar atención especializada en determinadas circunstancias, por ejemplo cuando:
- Se acompaña de una o más condiciones de salud mental que podrían verse empeoradas por la retirada.
- Se asocia a una condición de salud física que podría verse afectada por la retirada.
- Se manifiesta un trastorno severo por uso de cannabis.
- Hay uso o mal uso de múltiples sustancias, como opioides, alcohol y benzodiacepinas, que puede implicar riesgos durante la retirada.
En la actualidad, no existen fármacos específicamente aprobados por las autoridades regulatorias para tratar la retirada de marihuana. No obstante, la investigación continúa y se están evaluando enfoques farmacológicos para una retirada asistida médicamente (MAW, por sus siglas en inglés).
Tratamiento de recaídas y trastorno por uso de cannabis
La experiencia de retirada puede aumentar el riesgo de recaída, por lo que es fundamental buscar apoyo profesional para prevenirla y para tratar un posible trastorno por uso de cannabis (CUD). Diversas estrategias psicoterapéuticas han mostrado utilidad, entre ellas:
- Terapia cognitivo-conductual (CBT): un enfoque estructurado y orientado a metas que ayuda a analizar emociones y pensamientos, a desarraigar conductas negativas y a adoptar hábitos y patrones de pensamiento más saludables.
- Terapia dialéctica conductual (DBT): especialmente útil para personas con dificultad para gestionar y regular emociones, con resultados positivos en el tratamiento de CUD y comorbilidades.
- Gestión de contingencias (CM): basada en recompensas para fomentar conductas saludables y la abstinencia, como ofrecer incentivos por pruebas de drogas negativas u otros comportamientos deseables.
participar en programas de autoayuda y de apoyo entre pares puede desempeñar un papel significativo en el tratamiento del uso de cannabis. Aunque los enfoques pueden variar, la combinación de terapia profesional y redes de apoyo suele mejorar los resultados a largo plazo.
Pronóstico y perspectivas
¿Cuándo consultar a un profesional de salud?
Aunque los síntomas de retirada pueden ser molestos, por lo general no requieren atención médica de emergencia. Sin embargo, si la sintomatología es severa, si hay una comorbilidad de salud mental o si persiste la necesidad de sostener la abstinencia, es aconsejable consultar a un profesional de la salud. Un diagnóstico de retirada puede indicar la presencia de un trastorno por uso de cannabis, que puede tener un impacto significativo en la vida diaria y requerir un plan de tratamiento integral.
Buscar ayuda profesional no solo ayuda a gestionar la retirada, sino que también facilita la interrupción del ciclo de consumo y aborda el problema subyacente de uso de cannabis, con el objetivo de mejorar el funcionamiento emocional, social y laboral a largo plazo.
Prevención y pautas para el manejo
¿Se puede prevenir la retirada?
La forma más sólida de prevenir la retirada es evitar el uso de marihuana. Si se decide consumir, la retirada no puede garantizarse plenamente, pero sí es posible reducir el riesgo y la gravedad de los síntomas adoptando ciertas medidas:
- Reducir la frecuencia y la cantidad de consumo para evitar desarrollar dependencia.
- Evaluar la potencia de THC de los productos y reducirla progresivamente si se busca disminuir el consumo.
- Considerar la forma de uso (fumado, comido, dab) y prefijar estrategias de reducción que sean sostenibles.
- Vigilar señales de trastorno por uso de cannabis para intervenir a tiempo.
Si hay preocupaciones acerca de desarrollar CUD, es recomendable conversar con un profesional de la salud antes de que aparezca la retirada o cuando se detecten cambios en el uso. Un plan de manejo temprano puede facilitar la reducción de consumo y la adopción de conductas más saludables a largo plazo.
Vídeo sobre Abstinencia de marihuana
Bibliografía
Autor
Íñigo Aranda
Íñigo Aranda es un apasionado de la divulgación en salud y bienestar.
Con experiencia investigando hábitos saludables y tendencias médicas, dedica su tiempo a compartir información clara y práctica.